Categoría: Alemania
Fernsehen
15 de Junio de 2008 - 16:52Lo confieso. Me he comprado una tele. El caso es que no ha sido cara, porque no es enorme, ni es superchachi, pero es funcional. Es plana, básicamente porque no venden ya otra cosa, de 19 pulgadas, y tiene un lector de DVDs incorporado. No tenía ni idea de que eso existiera. Qué cosas. ¡Ah! Tiene también entrada de ordenador, así que ya tengo monitor externo para el portatil.
El motivo de la compra es doble. Por un lado, ayuda - mucho - a pasar el rato, y sospecho que los fines de semana y el verano serán algo más entretenidos así. Pero mi motivación principal es otra: interactuar con el idioma. No tengo muy claro por qué, pero en las últimas dos semanas he hablado (o sea, chapurreado) más alemán que en todo el tiempo que llevo aquí. Supongo que he llegado a un punto en el que puedo expresar frases un pelín más elaboradas que el típico "me llamo Fernando". Mi problema ahora mismo es el vocabulario, porque muchas veces me encuentro estancado buscando en mi pequeño diccionario mental alguna palabra.
Y es que a veces me siento tonto. Tengo mucha suerte porque mi profesora de alemán es un encanto de mujer, siempre con una sonrisa en la boca y muy comprensiva. Pero claro, a veces la pobre se sorprende de las preguntas que la hacemos, por mucho que seamos principiantes. Y lo entiendo, porque claro, cómo va a pensar ella que sus alumnos no saben palabras tan básicas - para ella - como "ojo", "miedo", "alegría" o "pronto".
Pues no, ni ojo, ni lágrima, ni boca, ni cara, ni nada. Y eso que a veces basta con decir la palabra en inglés, un poco "alemanizada", y listo. En fin, que la idea de la tele era ver pelis y series en alemán, subtituladas en alemán también, e ir conectando todos los elementos del idioma en la cabeza: los sonidos que oyes, la palabra que representan, la forma en la que se escribe y su significado - aunque sea por medio de la situación en la que se utiliza la frase en la peli.
El caso es que compro yo mi tele, todo contento, y me voy para casa. La conecto, consigo poner bien la pila del mando a distancia, enchufo la antena y... nada. Nada. Nada de nada. Vamos, que no pillo ningún puñetero canal. ¡Joder!
Tras un par de intentos, probando con otro cable y con otra conexión de la pared, y sin resultados, decido subir a preguntar a mi vecino del primero. Hemos hablado un par de veces (en inglés) y es majete, así que me dirijo a molestarle... "esto... es que acabo de comprar una tele... y no veo nada... ¿tienes alguna idea de por qué?". Se echa a reir y me dice "claro, es que aquí no hay antena!". Pues bien hemos empezado. Pero me aclara inmediatamente que lo que tenemos es parabólica, y que necesito un decodificador digital para poder pillar algo. Bueno, no ha sido una compra en balde. Aprovechamos el rato para hablar un ratín más, y de paso, aparece el casero por ahí, que me pregunta con bastante guasa si, esta vez, llevo las llaves de la casa, a lo que le contesto que por supuesto, y que además, como medida de seguridad adicional, tengo las ventanas abiertas
.
Finalmente, tras tres visitas más al Media Markt, consigo un receptor en el que puedo ver los subtítulos correctamente, y un cable de antena con los conectores apropiados. La señora de información ya me conoce de tanto ir a cambiar cosas... Y tras comprar - y montar - un mueblecito con ruedas para poner los aparatos, ¡pues todo está listo para disfrutarla!
¿Qué he aprendido de la televisión alemana por ahora? En primer lugar, que los comentaristas deportivos no gritan como posesos GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL cuando alguien marca. ¿Eso es bueno? Pues no sé, por un lado la retransmisión del partido es más tranquila, pero por otro me perdí el primer gol de España del sábado; estaba con el ordenador, mirando la tele de vez en cuando - nunca me ha gustado el fútbol y menos para estar pendiente de él 90 minutos seguidos - y de repente, en una de estas que miro la pantalla, veo que van 1-0. Pues vale, ¿y en qué momento han metido gol? Porque vamos, lo que se dice "celebrarlo" el comentarista - por cierto, un clon del Fary - no lo ha celebrado. Vamos, que me imagino que habrá sido así, en tono plano: "hoy es sábado... fulano tiene el balón... llevo una camisa blanca... España marca gol... mañana es domingo...". En fin.
Ayer por la mañana, desayunando, me puse a ver dibujos animados, porque según mis compañeros de alemán - y tiene sentido -, es la parte del idioma más sencilla de entender. Pues, llamadme paranoico o lo que queráis, pero el capítulo era un pelín... ¿racista? ¿xenófobo? El caso es que era un capítulo de una serie en la que dos amigas/hermanas van a caballo, y como suele ser habitual, ellas eran las buenas y por tanto había un malo. Vale, estoy un poco suspicaz, pero... todos los buenos, todos, sin excepción, eran rubios o pelirrojos. Y el malo era el único con pelo negro. Será coincidencia, pero... me hizo pensar en los tópicos culturales, y en cómo nos los van inculcando desde pequeños. Está claro que también hay alemanes morenos, pero el típico tópico es alemán alto y rubio, y reconozco que es bastante cierto. ¿Tenía doble intención ese capítulo, o es tan solo un detalle sin importancia?
Y ahora mismo estoy viendo un capítulo de Komisar Rex (en España, "Rex, un policía diferente"). En versión original, claro, y sin subtitular. Y no es que yo entienda mucho de lo que dicen, pero la verdad es que, incluso sin entender el idioma, basta el lenguaje visual y el tono de voz para entender de qué va la historia y seguirla. Claro está, sin mucho detalle, pero se entiende.
Se entienden mejor los anuncios, supongo que el vocabulario de un anuncio es más reducido: es el mejor, el más barato, naturalmente bueno, vitaminas... y también supongo que 4 meses de curso se tienen que notar, ¿no?
Pero lo que más me fastidia es tener que pagar el impuesto revolucionario de la tele. Como en otros países de Europa, aquí se paga un "impuesto" simplemente por el hecho de tener un aparato receptor de televisión, incluso si no ves las cadenas públicas. Lo gestiona una empresa privada, a la que el gobierno otorga poderes para recabar las direcciones de la gente del padrón municipal y otros sitios, y te puede multar legalmente si no pagas. A 17 euros el mes sale la bobada.
Y desde aquí hago mi vaticinio: antes de tres años y medio en España hacen lo mismo. Quitan el cánon digital y ponen esto, incluyendo a las conexión de internet. ¿Apuestas?
Bueno, toca seguir con las tareas de la casa; hoy es el día de la lavadora, y con suerte consigo preparar y colgar las cortinas que compré hace... ¿2 meses? ¡Qué vergüenza!
¡Ah! Se me olvidaba... ¡este fin de semana ha sido el primero en el que he encendido la vitro de *mi* cocina! Hervir unos tortellini y calentar una salsa de tomate en la sartén, lo reconozco, no es un gran comienzo, pero... como dicen por aquí... ¡¡langsam, langsam!! (despacio, despacio).
P.D.: Suerte con los "paros patronales" y ya sabéis, a apretarse el cinturón. Los diputados ya están en ello: quieren cobrar sus 4000 euros trabajando sólo dos días a la semana. Está claro eso de que "Spain is different". So, viel GlÜck!!
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Una de bancos
2 de Junio de 2008 - 22:14Bueno, ya que me han pedido opinión, pos respondo.
De bancos alemanes no sé demasiado. Yo estoy con la Sparkasse (literalmente, la Caja de Ahorros), que es como dicen ellos mismos "una secta", porque te los encuentras en cada pueblico de Alemania, por recóndito que esté. Tienen banco por internet, y las transferencias (nacionales e internacionales) son gratis, así como sacar de cualquier cajero de Sparkasse.
Sobre las transferencias: en España, cuando mandas dinero de una entidad a otra, el dinero pasa 48 horas en el limbo; es decir, si hoy lunes haces la transferencia, el dinero te lo quitan el lunes, pero hasta el miércoles no llega a la otra entidad (y normalmente con fecha efectiva del viernes). O lo que es lo mismo, el banco especula con tu dinero durante 24h, y no te da intereses ni a ti ni al destinatario por ese tiempo. Pues eso pasaba en Alemania, hasta que se hartaron, y por ley, el dinero tiene que estar en 24h en la cuenta de destino. O sea, hoy haces una transferencia y mañana recibes el dinero. Presto.
Te cobran 1€ de comisión al mes por tener la cuenta si te comprometes a hacerlo todo por cajero o internet, y 3€ (creo) al mes si quieres que las operaciones te las hagan en ventanilla - yo estoy con la primera opción y tan contento. Por otra parte, tienen diferentes tipos de cajeros - para sacar dinero, para ver tu cuenta, para sacar extractos -, y en vez de cartilla bancaria te saca unos extractos con toda la información, que archivas en una preciosa carpeta que me han dado, para guardar también los datos del seguro de responsabilidad civil, de la casa, de los cristales, complementario para la salud (¡cuántos!)... y toda la información (es decir, todos los productos que te venden) que se te ocurra.
Y un cacharro curioso: en algunos sitios tienen unos bichos donde puedes cambiar monedas por billetes, billetes por monedas, y monedas entre sí. Es decir, que te vas con tus centimuchos, los vas metiendo, y al final te sale un euro. O te cambias un billete por monedas. A cualquier hora, ya que es automático.
No tengo experiencias con otros bancos así que no puedo comparar. Sé que el Deutsche Bank tiene web para hacer las operaciones en inglés (el mío no), pero realmente tampoco es necesario: al final pulsas siempre los mismos botones... Lo único que he sido incapaz de hacer hasta ahora es cambiar el PIN de la tarjeta, no hay Dios que encuentre la opción apropiada.
Un dato curioso es que aquí en Alemania eso de pagar con Visa (débito o crédito) o Mastercard no es fácil, al menos si te sales un poco de las grandes ciudades. Donde yo vivo (40.000 habitantes, es una ciudad de tamaño respetable) aún estoy por encontrar un sitio donde las acepten. Aquí utilizan lo que llaman las EC-card (electronic cash), y son Maestro con chip. Puedes pagar lo que quieras con ellas, a veces firmando el recibo o a veces metiendo el pin, y te la admiten en cualquier sitio - salvo donde necesites una tarjeta de crédito, por ejemplo en los aviones, porque esta es de débito. Por supuesto te puedes hacer tarjetas Visa o Mastercard, pero te cobran comisión. Y obviamente siempre puedes tirar de tu Visa o Mastercard en los cajeros, previo pago de una comisión que generalmente no es baja.
En el tema de seguridad, utilizan el sistema TAN, es decir, te dan una lista de 100 números de 6 cifras, y por cada operación que realices te piden un número diferente. Así, si alguien te mira la pantalla o te captura el teclado eso no sirve de nada porque el número sólo vale para esa operación. Automáticamente, cuando llevas 80 gastados (creo), te generan otra hoja y te la mandan por correo (la tienes pasado mañana); no es problema, porque la tienes que activar con un TAN de la hoja anterior, así que si no te llega no se puede utilizar. Y la primera hoja se activa con una clave superlarga que te dan en persona, así que sigue siendo un sistema (bastante) seguro.
Y eso es todo lo que se me ocurre respecto a bancos. Si se os ocurre alguna pregunta más, avisadme ![]()
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Tampoco hay que pasarse
2 de Junio de 2008 - 21:58A ver... ese que ha leído antes el mensaje y ha apagado el termostato alemán... muchas gracias, pero... ¡¡que cierre también el grifo de las nubes!!
(Y ahora, diluvio universal con truenos y todo...)
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31.1 °C
2 de Junio de 2008 - 15:29¡¡¡¡Por favor, que alguien apague el termostato de Alemania, que me ahogo!!!!
¿Quién decía que hacía frío "allá arriba"?
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Simplemente Dachau
25 de Mayo de 2008 - 21:07Se me ocurren tantos adjetivos que no puedo decidir ninguno para titular esta entrada: ¿cómo lo describo mejor? ¿Espeluznante? ¿Horrendo? ¿Inhumano? Eso, sin duda. ¿Aberrante? O quizás todo a la vez.
El viernes estuve junto con dos buenos amigos que vinieron de visita en Dachau, en el primer campo de concentración nazi, es decir, el modelo utilizado para crear, en los 12 años que duró la pesadilla, otros miles de ellos. En la web oficial aparecen los horarios de apertura, de las visitas guiadas, y cómo llegar hasta allí.
He encontrado un texto sobre la impresión que le causó Dachau a otro visitante, y como está muy bien escrita, prefiero enlazarla: se puede leer aquí. No conozco al autor, pero merece la pena perder unos minutos leyendo su texto. Este otro comentario está en inglés, y también merece la pena leerlo.
La verdad es que la visita no nos dejó indiferentes, bueno, a casi todos. Nosotros seríamos unos 30 en una visita guiada en inglés. Y prácticamente cualquiera tenía la cara muy seria, y se nos desencajada de vez en cuando al oir algunas explicaciones o al imaginar en nuestra cabeza lo que leíamos u oíamos. Aunque tengo que reconocer que una persona del grupo no parecía muy afectada; es más - y ruego estar equivocado - parecía ir sonriendo. Supongo que no, que malinterpreté su cara, que ese es su rictus natural y que por dentro estaba tan compungido, o más, que yo.
Y realmente espero estar equivocado. Porque si no es así... porque si realmente hay gente que piensa que esto estuvo bien... porque si esto puede volver a pasar...
Tras el video que vimos, decidimos marcharnos de Dachau, a pesar de no haber estado más de tres horas y no haber terminado de ver la exposición completa: a diferencia de aquellos degenerados, incluyendo esos mal-llamados hombres sabios (médicos, científicos...) que cometieron atrocidades tales que prefiero intentar olvidar, nosotros sí tenemos un límite para soportar tanto dolor concentrado en un único lugar.
Lo que más me ha impresionado de la visita son tres cosas. La primera es obvia, pero se nos olvida: que todo esto ocurrió hace "nada", hace tan solo unos pocos años; no hablamos de gente de la edad media y temerosa del aire que se mueve o del sol que se apaga a medio día; no, hablamos de gente culta, instruida, tecnológicamente avanzada... ¡hablamos de nosotros mismos!.
Pero es que tampoco hablamos de guerra. Equivocadamente, yo pensaba que los campos de concentración (en sus diferentes versiones: de trabajo, de exterminio...) se iniciaron en la II Guerra Mundial. Pero en realidad, Dachau se creó en 1933, bastante antes de la invasión de Polonia. Eso confiere a Dachau - y a todos sus iguales - un halo perverso: puedo entender que, en un ataque de celos, en un momento de locura se cometa un crimen (entenderlo no es compartirlo ni apoyarlo, lo aclaro). En una guerra hay dos bandos, y en la locura de una guerra se cometen barbaries; por supuesto no las apoyo, pero puedo llegar a entenderlo (no, en realidad no puedo entenderlo, y espero que el karma me deje vivir esta vida sin saber lo que es una guerra en mis propias carnes). Pero lo de Dachau - y los que vinieron después - fue premeditado. Fue pensado, estudiado, planificado, medido, esbozado, pincelado, construido y utilizado. Cada habitación, cada metro cuadrado, cada viga de la que colgaba un instrumento de tortura, cada paso que daba un prisionero estaba calculado. Fue a sangre fría. Fue extremadamente cruel, de una crueldad inteligente, dotada de una eficiencia que sólo se puede conseguir dedicando mucho tiempo y esfuerzo a mejorar el proceso en cada paso, hasta llegar a la "solución final". Y lo peor, gente preparada, culta y supuestamente dedicada a ayudar a los demás, realizando actos tan crueles e inhumanos que aún se me humedecen los ojos cuando pienso en ello. Hombres de ciencia, como muchos amigos míos, como yo mismo, realizando actos de una crueldad infinita, y aún peor: amparados en la aceptación del régimen, de millones de personas que dejaron que eso sucediera.
El tercer punto que me ha marcado es la "tira de la muerte" o la "tira verde"; una tira de césped alrededor de la zanja y alambrada, y que los prisioneros no podían pisar, ya que poner un pie en esa franja significaba ser disparado inmediatamente... y que el resto de tu barracón sufriera un castigo (quizás "simplemente" estar 20 horas de pie, casi desnudos, pies juntos, cabeza baja, ojos a 45º del suelo, manos pegadas a los lados, espalda recta, a la intemperie - 20 grados bajo cero o 35 sobre cero; o quizás recibir latigazos mientras los contaban en alemán - y si no sabían el idioma, hasta que se desmayaran; o quizás algúna otra abominación que se le ocurriera al oficial de turno). ¿Cómo seguían los prisioneros en vida? La respuesta es doble: por un lado, deseaban vivir para contar al mundo lo que había pasado. Y por otro lado, se forjó un espírito de compañerismo que les llevaba a ayudarse entre ellos y a aguantar los unos por los otros.
Y pensando en la tira verde, descubrí que en su caso yo no habría tenido la fuerza necesaria para seguir adelante, y que seguramente me habría tumbado por última vez en el césped al poco de llegar. Lo que me hace valorar y admirar a aquellos 32.335 supervivientes que encontraron las fuerzas de liberación de Dachau.
Ojalá esto no volviera a pasar nunca. Ojalá que estos sitios, hoy en día, no existieran (léase Guantanamo).
Soñar es gratis.
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Salchicha desiderativa
20 de Mayo de 2008 - 22:21Tengo que dar las gracias a mi compañero F. porque sin él este post no existiría. Y es que hoy ha mandado un correo a toda la empresa para la que trabajo cuyo título era, además de dos palabras en alemán, "salchicha desiderativa". Me he quedado estupefacto, la verdad, y tras unos segundos intentando descrifrar qué narices puede significar "salchicha desiderativa", he acabado partiéndome de risa por la ocurrencia de mi compañero, y es que se agradece el esfuerzo por incluirme expresamente en el mail, tanto por el asunto como por traducir el texto al inglés!.
Pero será que mi amiga E. me ha pegado, en nuestras larguísimas charlas casi diarias, su pasión por el idioma, porque no he podido dejar de pensar en la salchicha desiderativa. ¿Cómo ha llegado mi compañero a esa unión de palabras tan extraña?
Bueno, parte de la culpa la tiene Leo.org, una excelente (a mi juicio) herramienta de traducción español-alemán-español (también de alemán a otros idiomas). Me gusta mucho porque es muy cómoda y rápida, y te da multitud de sinónimos en cada caso. Eso a veces es un problema, porque algunas traducciones ni se parecen entre sí, pero se suele arreglar haciendo la traducción inversa: si buscas en español, te sale varias en alemán, pinchas en una de ellas y lees su traducción al español: si cuadra, ya la tienes, y esto normalmente soluciona el problema.
Vale, pero... "desiderativa". Realmente, la única situación en la que se me ocurriría utilizar esta palabra es hablando de gramática, para definir las frases en las que se expresa un deseo. Lo que no tiene mucho sentido para una salchicha, dicho sea de paso.
Así que tras unos minutos dándole a la cabeza, no me quedó más alternativa que preguntarle cómo diría en inglés "salchicha desiderativa". Teniendo en cuenta que su inglés es mucho mejor que el mío, con diferencia, su respuesta fue un poco sorprendente: no sé, no se puede.
Y es que esto de los idiomas no es tan fácil como traducir palabra a palabra. Hoy mismo descubrí que "pesado", no en la acepción física sino en la de "eres un pesado", era un término tan poco usado por mis compañeros que no pudieron darme una traducción, mientras se reían diciéndome "es que en Alemania nadie es pesado!". Sí que existe traducción (ser un pesado equivale a "lästig sein").
Pero el problema de fondo es cultural: a pesar de pertenecer a Europa y tener una cultura común (no en vano tuvimos a Carlos I / Carlos V), hay pequeñas cosas que nos diferencian. Salir del trabajo a tomar una cerveza con los compañeros de trabajo está casi casi mal visto aquí ("los compañeros de trabajo son compañeros de trabajo, y los amigos, amigos"), y tampoco se estila quedarse hasta los taitantos en casa de los padres. Pero, a pesar de todo, nos entendemos ![]()
Por cierto, lo que mi compañero intentó decir fue algo como "qué tipo de salchichas deseáis?" o quizás "pedido de salchichas" para la barbacoa de mañana... algo que en alemán se dice en una palabra de 11 letras... ¡qué cosas!
Nota: nunca, nunca, traducir por "salchichas de deseo"... ¡qué risas me he echado al oir eso! ![]()
Nota 2: claro que... a saber qué burradas voy diciendo yo en alemán... ![]()
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Cuando se tuercen las cosas
28 de Abril de 2008 - 00:07Un breve y depre-post para terminar una larga y depre-semana.
El martes tenía cita con el médico, para ponerme la vacuna de la meningo-encefalitis de principios de verano, FSME, o para los entendidos en fútbol, de la famosísima "garrapata centroeuropea". Pues la cita me vio de p**a madre: en vez de la vacuna, salí con amoxicilina en vena para curar las asquerosas anginas que me empezaron la noche antes. Aunque bien visto, tuve suerte: empezaron justo en el momento adecuado.
Así pues, ha sido la segunda vez que me pongo enfermo estando solo en el extranjero. La primera fue en agosto, y ahora que lo pienso, supongo que fueron también las anginas. Estaba en Suiza por viaje de trabajo, y no es divertido trabajar 8 horas, de reunión con el cliente, en inglés y con fiebre (supongo, porque no tenía termómetro en aquel momento) y luego meterte en tu "hotel" (lo de las comillas es... digamos que ni siquiera tenía un armario para colgar el traje) a hibernar... pero, se me pasó relativamente rápido, y de todas formas el viaje fue breve, de 5 días.
Aquí, es algo diferente. Por una parte, el médico me dio la baja (se diga como se diga en alemán). Una experiencia realmente interesante la de acudir a un médico que entiende algo de inglés, que intenta comprenderte cuando chapuceas alemán, pero que obviamente te habla en alemán... aunque lo importante fue que nos entendimos. Así, tras vegetar al volver del médico (me subió la fiebre a 37 y pico/poco, pero como soy de los de 35º pues enseguida me siento mal) y vegetar también un poco al día siguiente, he estado metido en casa para no coger frío y poder curarlas bien. Salvo una escapada el viernes por la tarde a última hora (o sea, a las 18h30, lo que en Alemania es prácticamente la hora de la cena) al super (a ver, estoy malo, pero tengo que comer igual...) y otra el sábado por la tarde (a comprar una selladora de grietas... ahora me explico), pues metido en casa. Un poco asqueado, pero qué le vamos a hacer. La baja venía con fecha de fin, así que mañana a trabajar como un bendito...
... lo que no significa que tranquilo, porque esta noche mi muela del juicio favorita, la 4.8 (la inferior derecha) ha decidido que, dado que estoy jodido de la boca, pues que ella se apunta. Y lleva ya 24h dando por el culo. Supongo que el timing esta vez tampoco es tan malo: en 15 días me voy a España a pasar una semana, y por Dios que espero que se me haya pasado para entonces (¡que me voy a una boda y me gustaría poder disfrutar de la cena!) pero en el peor caso siempre me puedo "curar" allí, arropado en las inigualables manos de mi mamá :-). Normalmente en unos 4 días debería pasarse el "empujoncillo" de la muela, y dejarme en paz durante unos 4 meses, pero la paciencia no es una gran virtud en mí que digamos. Confiaremos en el termalgín por el camino...
¿Lo de la selladora de grietas? Hace unas semanas (¿dos? ¿tres?) al despertar me encontré unas cuantas hormigas de excursión por la mesa del comedor. Unas 15 o 20, no más, y está claro que era una cuestión de supervivencia: o ellas, o yo. Lo siento por ellas. Ese día tuve que salir a media mañana a comprar unas trampas anti-hormigas porque, lo prometo, no conseguía centrarme en el trabajo, pensando que al volver me encontraría a toda la colonia campando por el piso (además de que me empezó a picar todo el cuerpo, sin ninguna razón física... ¡qué aprehensivo que soy!). El caso es que no vi más, y no supe de dónde habían venido... hasta que hace una semana descubrí una grieta, pequeña, minúscula, en una esquina. Y vi a un par de ellas que se daban una vuelta por el lugar y se volvían a marchar.
Así que ayer compré la selladora, y hoy me he dedicado, un ratito, a buscar grietas y a taparlas. Quizás no haya encontrado todas, pero al menos yo he puesto de mi parte para evitar un genocidio hormiguil. Aunque vuelvo a decir... es cuestión de supervivencia. O ellas, o yo.
Y tú, muela, presta atención, porque el mensaje también va para tí. O tú, o yo.
P.D.: Quién me ha visto, y quién me ve. Montar muebles, poner cortinas, sellar grietas. De manazas a manitas. Me lo dicen hace un año y me descojono.
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Un día importante
7 de Abril de 2008 - 21:51Hoy ha sido un día importante... para mi cochecín. Hoy ha hecho sus 50.000 kilómetros, y claro, en un día tan señalado, ¡qué menos que hacerle un regalo!
Así que me puse a pensar... podría ser... podría ser... ¡ya sé! ¡limpiarle el asiento del copiloto! El pobrecito lleva más de tres años con una mancha "fea" de cocacola; un día, volviendo del makauto, trayendo una cocacola para mi hermano, se volcó, y dejó una mancha bastante fea. Y hace un año, como la mancha se sentía sola, "llamó" a una cocacola hermana para que pringara todo el coche, pero mayoritariamente el mismo asiento. Total, que ahora cubre más o menos dos tercios del asiento... tanto, que me siento tentado a terminar de mancharlo del todo y así, al menos, que tenga un color uniforme...
Vale, descartado... ¿qué más? ¿Ruedas nuevas? El mes antes de venirme para Alemania ya le puse unas ruedas bastante buenas (caras, al menos, aunque las compró mi tata :-)), así que tampoco...
¿Le doy una vuelta por Alemania? Demasiado tarde... el sábado pasado estuve con él en Freiburg, un lugar muy bonito, por cierto...
Buscando, buscando, se me ocurrió el regalo perfecto... que estrene nacionalidad. ¡¡Matrículas nuevas!!

Así que dicho y hecho: hoy mi cochecín, el día de su 50.000 kilómetro, ha estrenado matrículas germanas ![]()
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Mi carro!!!!
2 de Abril de 2008 - 12:33Brevísimo apunte desde el curro... ¡¡¡ya tengo a mi cochecín aquí!!! 
Ha llegado esta mañana, como un reloj, a las 10 en punto, desde las lejanas tierras castellanas. Muy limpito a pesar del viaje (gracias Pa!) y con "regalitos" en el maletero (gracias a todos, familia!).
La parte negativa es que la Su se ha quedado sin su medio de transporte, por un par de meses largos, hasta que ... bueno, eso que lo cuente ella :-P
¡¡Carreteras alemanas, temblad, que llega el Férfer motorizado!!
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Pon el devedé y haz zum en el pirsin encima del bluyín
24 de Marzo de 2008 - 15:25El título de este post está escrito en un perfectísimo castellano. Dicen que las lenguas o están vivas o muertas, y por lo visto, la lengua española debe de estar bien viva cuando nos meten cosas como cederrón, devedé (ni siquiera de-uve-dé), zum, pirsin, bungaló o bluyín.
Aun cuando estoy de acuerdo en palabras como fútbol, que en su momento seguro que sonó muy rara y ahora es muy normal, no creo que en los términos informáticos debamos ser tan afrancesados como para decir "televisión numérica terrestre", "telecargar el soporte lógico" u "ocupa 10 kilooctetos". El sistema digital, las descargas de software o los kilobytes son como son, incluso cuando esas palabras (software, byte) no sean españolas. Claro que a este paso lo mismo (y como siga la tendencia "devedéinica" seguro que ocurre) tendremos que leer "descargar el sófvuar", "comprar hárvuar" o "dóunlou 10 quilobaits".
El idioma alemán también tiene su gracia, aunque mi conocimiento del mismo es bastante limitado aún (desgraciadamente). A lo largo de este tiempo he ido refrescando y aprendiendo bastantes cosillas, aunque la sensación siempre es la de ir muy lento. Algunas cosas curiosas:
* Aquí dicen "la sol" y "el luna". Ante mi expresión de sorpresa cuando la profesora dijo "die Sonne", me dió una explicación bastante graciosa, que al menos me servirá para recordarlo: "la sol es calurosa como una madre, y el luna es frío como un hombre". ¡Sin comentarios!
* En muchos aspectos es un idioma parecido al inglés, y mirándolo bajo ese prisma, a veces es fácil entender algunas palabras. Por ejemplo, öffnen es abrir (open), y Tür es puerta (door). Pero otras veces es tan complicado... die Haftpflichtversicherung es, obviamente, el seguro de responsabilidad civil. Estaba claro, ¿verdad?
* La "campeona" tradicional de las palabras alemanas, respecto a su longitud, es esta:
Donaudampfschifffahrtsgesellschaftskapitän
que viene a significar "el capitán de la compañía de barcos de vapor del Danubio". Pero hay más, incluyendo la ganadora del año 1999 (¡es que tienen hasta un concurso anual con las palabras del año!):
Rindfleischetikettierungsüberwachungsaufgabenübertragungsgesetz
o "ley para regular el etiquetado de vacuno".
Toca seguir estudiando...
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