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Resumiendo
Bueno, pues aquí estoy de nuevo. Mucho ha llovido desde el último post "con contenido", a ver si puedo hacer un resumen.
Ganó España, como todo el mundo sabe a estas alturas. La eurocopa, digo. La final la vi con un compañero de trabajo y sus vecinos; la verdad es que me invitó antes otra compañera que vive algo más lejos, y gustosamente hubiera ido, pero en otras circunstancias (¡muchas gracias a los dos, F y A!). Así que ahí estaba yo, en el vecindario de mi vecino, con mis dos banderitas (una española y otra alemana, claro), cenando y viendo el partido. El caso es que es una sensación rara ver que tu equipo gana y no puedes celebrarlo "mucho" (tan sólo un par de movimientos con mi banderita española, y para casa). Claro, con las caras largas de la gente tampoco te apetece celebrarlo mucho.
Pero lo importante de ese fin de semana, que yo aún no sabía, es que estaba incubando algo. Ese fin de semana no me sentía muy bien, y ese fue el motivo de rechazar la invitación de mi compañera (aunque ella sigue pensando que fue por miedo a perder el partido :-P). Algo no andaba bien conmigo, pero tampoco le dí mucha importancia: bah, estaré cansado, sólo es eso.
Me equivoqué. Empecé a toser, primero un poco, luego algo más, y luego más, hasta que llegó un momento en el que mis compañeros se giraron, preocupados, y me dijeron "Fernando, eso no suena nada bien". En ese punto ya había pasado por mi querida amoxicilina (que no vale para nada), mucolíticos, antitusivos y antialérgicos. Y nada. Así que volví al médico, esta vez con traductora simultánea, y me mandó al neumólogo. Allí fui un martes, y tras unas radiografías y unas pruebas, más medicamentos.
Reconozco que me angustié bastante. Estar enfermo ya es de por sí malo, pero no saber qué te pasa lo hace más insoportable. Aunque yo tenía mi teoría...
...porque aquel día, el de la final de la eurocopa, encontré moho en mi habitación. Bastante, para mi gusto, y poco, para los "expertos". Detrás de una especie de cajonera, en una esquina, estaba esperándome. Días después descubriría que también me aguardaba en las láminas de madera bajo mi colchón.
Así que mi teoría fue sencilla: tos por culpa del moho (por alergia, o lo que sea). En cualquier caso, todo el mundo me dijo lo mismo: el moho no es sano. Así que "emigré" al salón, aún cuando me habían limpiado la pared. Pero la tos no mejoró.
Volviendo a donde me llegaba, el viernes de esa semana empezaban mis vacaciones: una semana en España, y otra en Alemania con parte de mi familia. He de decir que no he deseado nunca llegar a Valladolid con tanta fuerza como esa semana. Y llegué, el viernes por la noche. Al día siguiente me empezó la fiebre, así que me fui a Urgencias. Y por fin, un diagnóstico, y una cura: bronquitis con infección, y un antibiótico de nueva generación.
Ya de paso, aproveché para visitar a unos cuantos especialistas; en realidad, ya tenía cita con ellos desde principios de julio, así que no quise desaprovechar la ocasión. Los diagnósticos coincidieron, y afortunadamente, no llegó a neumonía (aunque, por lo que me dijeron, era una posibilidad no muy lejana). De España me vine con un par de inhaladores, un chute de cortisona y paz de mente y espíritu.
Resuelto ese problema (aunque de vez en cuando toso aún un poco, algo que por otra parte me dijeron que es normal), la siguiente semana fue de "relax" familiar. Colonia, Bonn, Frankfurt, Heidelberg, Bruchsal, Karlsruhe, Freiburg, Titisee y Berlín en 8 días... ¡eso es aprovechar una semana!
La siguiente semana fue de vuelta al trabajo, bastante relajada, así que genial. Pero antes de volver al ritmo de siempre, ese fin de semana (el pasado) unos buenos amigos vinieron a visitarme. Visitamos Neuschwanstein, que es un castillo de cuento de hadas, y estuvimos en Múnich. La verdad es que ha sido un fin de semana muy bonito, a pesar de ciertas llamadas de teléfono que empañaron algunos momentos. ¡Muchas gracias a los dos!
Y esto básicamente hace el resumen. Una de las cosas que me quedó clara desde el principio de todo esto, y que los médicos me recalcaron, es que me mudara. Así que en estos momentos escribo desde la habitación de invitados de mi jefe - de verdad que no hay palabras para describir lo bien que se está portando conmigo - y el mes que viene, si todo sale según lo previsto, me mudo a un tercer piso con ventanas a los dos lados (parecerá una bobada, pero en mi piso actual no hay forma de hacer corriente, ni siquiera con la puerta).
Para terminar, una de idiomas. Hay tres palabras en español que a los alemanes (y puede que al resto) les cuesta bastante diferenciar: hueco, huevo y hueso. Así que si alguna vez le decís a alguien que no maneje el español muy bien "estás gordo", que no os impresione si os responde "no, no estoy gordo, es que tengo los huevos grandes". ![]()
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