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Fernsehen
Lo confieso. Me he comprado una tele. El caso es que no ha sido cara, porque no es enorme, ni es superchachi, pero es funcional. Es plana, básicamente porque no venden ya otra cosa, de 19 pulgadas, y tiene un lector de DVDs incorporado. No tenía ni idea de que eso existiera. Qué cosas. ¡Ah! Tiene también entrada de ordenador, así que ya tengo monitor externo para el portatil.
El motivo de la compra es doble. Por un lado, ayuda - mucho - a pasar el rato, y sospecho que los fines de semana y el verano serán algo más entretenidos así. Pero mi motivación principal es otra: interactuar con el idioma. No tengo muy claro por qué, pero en las últimas dos semanas he hablado (o sea, chapurreado) más alemán que en todo el tiempo que llevo aquí. Supongo que he llegado a un punto en el que puedo expresar frases un pelín más elaboradas que el típico "me llamo Fernando". Mi problema ahora mismo es el vocabulario, porque muchas veces me encuentro estancado buscando en mi pequeño diccionario mental alguna palabra.
Y es que a veces me siento tonto. Tengo mucha suerte porque mi profesora de alemán es un encanto de mujer, siempre con una sonrisa en la boca y muy comprensiva. Pero claro, a veces la pobre se sorprende de las preguntas que la hacemos, por mucho que seamos principiantes. Y lo entiendo, porque claro, cómo va a pensar ella que sus alumnos no saben palabras tan básicas - para ella - como "ojo", "miedo", "alegría" o "pronto".
Pues no, ni ojo, ni lágrima, ni boca, ni cara, ni nada. Y eso que a veces basta con decir la palabra en inglés, un poco "alemanizada", y listo. En fin, que la idea de la tele era ver pelis y series en alemán, subtituladas en alemán también, e ir conectando todos los elementos del idioma en la cabeza: los sonidos que oyes, la palabra que representan, la forma en la que se escribe y su significado - aunque sea por medio de la situación en la que se utiliza la frase en la peli.
El caso es que compro yo mi tele, todo contento, y me voy para casa. La conecto, consigo poner bien la pila del mando a distancia, enchufo la antena y... nada. Nada. Nada de nada. Vamos, que no pillo ningún puñetero canal. ¡Joder!
Tras un par de intentos, probando con otro cable y con otra conexión de la pared, y sin resultados, decido subir a preguntar a mi vecino del primero. Hemos hablado un par de veces (en inglés) y es majete, así que me dirijo a molestarle... "esto... es que acabo de comprar una tele... y no veo nada... ¿tienes alguna idea de por qué?". Se echa a reir y me dice "claro, es que aquí no hay antena!". Pues bien hemos empezado. Pero me aclara inmediatamente que lo que tenemos es parabólica, y que necesito un decodificador digital para poder pillar algo. Bueno, no ha sido una compra en balde. Aprovechamos el rato para hablar un ratín más, y de paso, aparece el casero por ahí, que me pregunta con bastante guasa si, esta vez, llevo las llaves de la casa, a lo que le contesto que por supuesto, y que además, como medida de seguridad adicional, tengo las ventanas abiertas
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Finalmente, tras tres visitas más al Media Markt, consigo un receptor en el que puedo ver los subtítulos correctamente, y un cable de antena con los conectores apropiados. La señora de información ya me conoce de tanto ir a cambiar cosas... Y tras comprar - y montar - un mueblecito con ruedas para poner los aparatos, ¡pues todo está listo para disfrutarla!
¿Qué he aprendido de la televisión alemana por ahora? En primer lugar, que los comentaristas deportivos no gritan como posesos GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL cuando alguien marca. ¿Eso es bueno? Pues no sé, por un lado la retransmisión del partido es más tranquila, pero por otro me perdí el primer gol de España del sábado; estaba con el ordenador, mirando la tele de vez en cuando - nunca me ha gustado el fútbol y menos para estar pendiente de él 90 minutos seguidos - y de repente, en una de estas que miro la pantalla, veo que van 1-0. Pues vale, ¿y en qué momento han metido gol? Porque vamos, lo que se dice "celebrarlo" el comentarista - por cierto, un clon del Fary - no lo ha celebrado. Vamos, que me imagino que habrá sido así, en tono plano: "hoy es sábado... fulano tiene el balón... llevo una camisa blanca... España marca gol... mañana es domingo...". En fin.
Ayer por la mañana, desayunando, me puse a ver dibujos animados, porque según mis compañeros de alemán - y tiene sentido -, es la parte del idioma más sencilla de entender. Pues, llamadme paranoico o lo que queráis, pero el capítulo era un pelín... ¿racista? ¿xenófobo? El caso es que era un capítulo de una serie en la que dos amigas/hermanas van a caballo, y como suele ser habitual, ellas eran las buenas y por tanto había un malo. Vale, estoy un poco suspicaz, pero... todos los buenos, todos, sin excepción, eran rubios o pelirrojos. Y el malo era el único con pelo negro. Será coincidencia, pero... me hizo pensar en los tópicos culturales, y en cómo nos los van inculcando desde pequeños. Está claro que también hay alemanes morenos, pero el típico tópico es alemán alto y rubio, y reconozco que es bastante cierto. ¿Tenía doble intención ese capítulo, o es tan solo un detalle sin importancia?
Y ahora mismo estoy viendo un capítulo de Komisar Rex (en España, "Rex, un policía diferente"). En versión original, claro, y sin subtitular. Y no es que yo entienda mucho de lo que dicen, pero la verdad es que, incluso sin entender el idioma, basta el lenguaje visual y el tono de voz para entender de qué va la historia y seguirla. Claro está, sin mucho detalle, pero se entiende.
Se entienden mejor los anuncios, supongo que el vocabulario de un anuncio es más reducido: es el mejor, el más barato, naturalmente bueno, vitaminas... y también supongo que 4 meses de curso se tienen que notar, ¿no?
Pero lo que más me fastidia es tener que pagar el impuesto revolucionario de la tele. Como en otros países de Europa, aquí se paga un "impuesto" simplemente por el hecho de tener un aparato receptor de televisión, incluso si no ves las cadenas públicas. Lo gestiona una empresa privada, a la que el gobierno otorga poderes para recabar las direcciones de la gente del padrón municipal y otros sitios, y te puede multar legalmente si no pagas. A 17 euros el mes sale la bobada.
Y desde aquí hago mi vaticinio: antes de tres años y medio en España hacen lo mismo. Quitan el cánon digital y ponen esto, incluyendo a las conexión de internet. ¿Apuestas?
Bueno, toca seguir con las tareas de la casa; hoy es el día de la lavadora, y con suerte consigo preparar y colgar las cortinas que compré hace... ¿2 meses? ¡Qué vergüenza!
¡Ah! Se me olvidaba... ¡este fin de semana ha sido el primero en el que he encendido la vitro de *mi* cocina! Hervir unos tortellini y calentar una salsa de tomate en la sartén, lo reconozco, no es un gran comienzo, pero... como dicen por aquí... ¡¡langsam, langsam!! (despacio, despacio).
P.D.: Suerte con los "paros patronales" y ya sabéis, a apretarse el cinturón. Los diputados ya están en ello: quieren cobrar sus 4000 euros trabajando sólo dos días a la semana. Está claro eso de que "Spain is different". So, viel GlÜck!!
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