| « Los 4 megas de ONO | 11 de mayo de 1997 » |
Enrique
Se llamaba Enrique, no recuerdo ya sus apellidos. Había llegado en septiembre del año anterior, por tanto, novato. Nosotros éramos muy crueles, como (casi) todos los niños. Teníamos ¿qué?, ¿7 años? ¿8? ¿10? No más.
Me acuerdo de lo mal que nos portamos con él. Toda la clase. Todos. No recuerdo cómo empezó. Alguien le puso un mote, supuestamente graciosillo, y con coletilla; resultó que no era muy agradable, nada agradable, de hecho era bastante desagradable. Asqueroso.
Pero rimó. Y todos, como borregos, a usarlo. No nos importó el daño que le pudo causar, total, éramos niños, ¿no? Cuanto más se molestaba él, más nos reíamos nosotros. Más se lo llamábamos. Más se enfadaba. La pescadilla estaba servida.
Recuerdo aquel momento claramente. Era verano. Estaba haciendo como que jugaba al tenis. De repente, un compañero de clase apareció por la verja. Me acerco. Me dijo: ¿te acuerdas de Enrique? Ha muerto, en coche.
Aún recuerdo a Enrique, no sus facciones porque mi memoria no da para tanto, pero sí a Enrique, a ese compañero del que nos reímos simplemente por pura crueldad, pura maldad ¿infantil?. Ya no nos reiríamos más de él, ya no le haríamos enfadar más. Ya no estaba.
Desde ese momento, y ha pasado mucho tiempo, Enrique vuelve a mi memoria de vez en cuando. Muchas veces he deseado pedirle perdón, volver atrás y haber actuado de otra forma, no haber sido cruel. En esas ocasiones suelo lanzar mi súplica a la oscuridad de la noche, con la vana esperanza de que, esté donde esté, me escuche, y quizás, me perdone. Sé que eso no cambiaría las cosas, que no estaría aquí ahora, pero no puedo evitar pensar en que haberme comportado de otra forma habría "marcado una diferencia", y quizás, su breve estancia entre nosotros hubiera sido un poco menos mortificante.
Ya no puedo decirle cuánto lo siento. Sólo espero haber crecido lo suficiente para no repetir la historia nunca.
Dirección para referencias de este mensaje
URL para Referencias (pinche con el botón derecho y copie la dirección del enlace)
1 comentario
A Enrique le habrá bastado con que tú te perdones por aquello, estoy seguro.