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Asustado
El otro día vi por Barrapunto que California veta el implante obligatorio de RFID a trabajadores. 
Se me desencajó la mandíbula. Y no, no porque se vete el implante obligatorio de RFID a trabajadores, que me parece estupendo, normal, racional, lógico, y sobre todo, racional. Se me quedó cara de papamoscas porque, y eso que soy paranoico, jamás se me había ocurrido que un empresario obligara a sus trabajadores a radiofrecuenciarse.
Aunque como dicen en los comentarios, la ley prohíbe obligar al trabajador para que se implante, pero no que las compañías lo utilicen como medio de control. Y eso puede derivar en que todas las empresas impongan como requisito para entrar en ellas (abierta o cerradamente, claro, que ya nos conocemos), y si todas las empresas hacen eso, el chip se convertiría en obligatorio de facto.
¿Paranoia? Al tiempo. De momento ya he tenido que "donar" mis venas de la mano para poder apuntarme al gimnasio, sin que me hayan pedido permiso ni poder rechazarlo ("es por su seguridad", dicen).
¿Sería tan grave? Sí. ¿Más que la identificación por huella dactilar? Sí. ¿Y por el iris? Sí. ¿Por qué? Muy sencillo: porque la radiofrecuencia permite detectarte, identificarte y leer la información del chip a distancia, incluso sin que lo sepas. En el aeropuerto, en la cola de un concierto, yendo por la calle... el cacharrillo ese está activo 24 horas, esperando a que alguien con los conocimientos justos de electrónica le interrogue y cantar toda la información que nos identifica. Sin que lo sepamos.
Expandamos la paranoia. Pongo un detector en la puerta de la empresa. Listo: tengo un detector, infalible, del tiempo que mi empleado lleva en el café, la hora en la que entra y sale... Pongo otro detector: en la puerta del baño. Ahora ya sé cuántas veces vas al baño, cuánto tardas, a qué horas te das el paseo... Pero ahora te pongo otro debajo de tu mesa. Y no se te ocurra levantarte, porque... te tengo.
Los defensores de la seguridad argumentan que el microchip podría sustituir a la tarjeta de crédito, lo que haría transacciones más seguras. O por ejemplo, podría servir para que sólo yo abra mi coche de 50.000€ (si puedo comprarlo en alguna vida). También para este caso hay un contraejemplo, esta vez sacado de los comentarios de la versión inglesa, la noticia original en Slashdot, y concretamente de una noticia sobre Asia. Traducción libre:
Ladrón de coches roba el dedo de un hombre. Un reportero informa de que unos criminales arrancaron la punta del dedo de un hombre en Malasia para saltarse una función de seguridad de alta tecnología que necesitaba su huella para arrancar su coche de lujo.
En fin. El futuro... asusta.
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http://www.elpais.com/articulo/economia/panaderos/hornean/subidas/elpepueco/20070829elpepieco_10/Tes