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Vuelta a empezar
Hoy me siento como hace... la tira de años. Cuando, con las notas de selectividad en la mano, nos íbamos a preinscribir en la universidad, con ansias de empezar un nuevo periodo en la vida: éramos ya "mayores", empezábamos ¡¡la universidad!!. Atrás quedaban "los pequeños", y nos integrábamos en el grupo de "intelectuales" (jajaja), o de jugadores de mus (yo, en este grupo he de reconocer que no estuve nunca). No lo sabíamos bien, pero nos esperaba una marea de asignaturas, profesores, compañeros, prácticas, compañeros de prácticas y exámenes. Y en mi caso, al compaginarlo con mi primer trabajo, me esperaba otra marea más, ésta llena de clientes, jefes, compañeros, incidencias, programas, entregas, soporte y buenos ratos, salpicados con algunos no tan buenos.
A los tres años la marea de las clases terminó, y con ella casi la carrera. Sucumbí al "mal de los informáticos": casi no termino la carrera por el trabajo, un trabajo emocionante y lleno de oportunidades y desafíos, un trabajo que me absorbió mental y físicamente hasta un punto que, años después, descubrí que no era sano. Tengo la teoría de que todo informático tiene que pasar por este trance: se embarca en un proyecto profesional ilusionante, interesante y emocionante, dedica todo su esfuerzo a él para, cierto tiempo después, descubrir que - como vulgarmente se dice - "no merece la pena". Y desgraciadamente, de momento no he encontrado a nadie al que no le haya pasado :'(
Así que hice una pausa en mi vida profesional, retomé el proyecto fin de carrera, y voilá, ¡terminado! Como ya conté en su día, la semana final fue una semana llena de cambios, de nuevas sensaciones, de nuevas perspectivas, y de iniciar otra época profesional, en un ambiente diferente y con un futuro prometedor.
Hoy, más de 8 meses después, vuelvo a empezar. De nuevo, estudiante de la universidad. Pero, los años pasan, y hay que adaptarse. Ahora me espera la marea universitaria, pero en su faceta virtual: las aulas se convierten en un campus virtual, los compañeros son "entes" escondidos tras direcciones de email y los profesores se llaman ahora consultores. Lo que no cambian son las asignaturas (sigue habiendo troncales, optativas y de libre configuración), y los exámenes; aunque en este último caso, por lo que me cuentan, esta universidad emplea un método de evaluación más llevadero que el típico "léete las páginas 1-700 y el lunes examen".
Total, que después de hacer cálculos y comprobar que estaba a punto de comprar, en educación, el equivalente al valor de mi cochecito (¡y hasta un poco más!), tomé la decisión (con el apoyo inestimable de mi familia - sobre todo el "ya te lo dije yo" de mi hermana ;-)) y me acabo de matricular. Tres asignaturas, 18 créditos, a medio ojo de la cara cada uno.
¡¡Ahora sólo queda trabajar para que el esfuerzo haya merecido la pena!!
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1 comentario
Lo que me ha dejado un poco perpleja es que sean 18 créditos a medio ojo cada uno, da un total de 9 ojos. Ummm, teniendo en cuenta el número de ojos con los que cuentas... ¿no habrás pensado en utilizar los míos, no? Me da miedito, jejejeje.
Seguro que esta apuesta te sale genial, además así no me sentiré tan sola en mi estatus de estudiante virtual!